Extrarradiografías

      
Sólo conozco el mundo cuando escribo.       
Joseph Roth       

El wéstern: apuntes sobre un género difunto

2 de febrero de 2016




Aunque periódicamente algunos cineastas vuelven la mirada hacia el género norteamericano por excelencia, sin lugar a dudas el wéstern murió tiroteado por el siglo XX. Se agradecen, no obstante, briosos intentos de reanimación tales como los de Joel y Ethan Coen en su personal y respetuoso remake de Valor de Ley (2010) o el emotivo tributo al género de Tommy Lee Jones, en funciones de actor y director, en Deuda de honor (2014). Más controvertida es la exhumación reciente de Quentin Tarantino del wéstern. Si en Django desencadenado (2012) logró pergeñar un delirante, hilarante, violento y abigarrado alegato antirracista, en la interminable Los odiosos ocho (2015) confirma su capacidad para la verborrea incesante y la demencia visual más plúmbeas e insufribles (+Jot Down)

Amores Cinéfagos: Diane y Woody, la neurosis hilarante

22 de enero de 2016



A menudo la mitología cinematográfica tiende a relacionar el amor con el desgarro excesivo y las turbulencias cardíacas. Pareciera que solo las pasiones pantagruélicas fueran dignas de figurar entre las grades historias de amor auténtico. Sin embargo, al síndrome de Bovary del cinéfilo, se opone una realidad no por grisácea menos afable y cómoda. De hecho, el natural curso de los sentimientos demuestra que, en las cosas del querer, también cuenta la inteligencia y no siempre una ruptura tiene que ser una destrucción obligada. Es así como los virtuosos amantes abatidos por la imposibilidad de mantener su relación salvan de la quema aquello que les puede seguir uniendo el resto de la vida. Y ese asidero feliz es en la mayoría de casos la amistad. Sirva el ejemplo de Diane Keaton y Woody Allen. (+JotDown)

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